lunes, 14 de mayo de 2012

Sala de espera


Hay un día y hora a la semana previsto para las tutorías individuales. Ya indicamos la necesidad de que acudan los padres, acompañados por sus hijos, a dichas tutorías cada mes y medio, aproximadamente.

Algunos compañeros, los menos, eluden ese encuentro tan imprescindible alegando que si el alumno no presenta problemática o dificultad destacable es mejor no molestar a la familia para que acuda a la tutoría, que habría poco que comentar... Ni ellos mismos se lo creen aunque es posible que algunas personas, incluso padres, lo acepten como lógico o normal. Así nos va.

Había algún compañero que para llegar al colegio transitaba por unas calles poco frecuentadas por los alumnos y padres. Así evitaba verse con ellos. ¿!

Pero, maestro novel de primero de primaria de un colegio público, sigamos con lo que nos interesa.

Debes evitar llegar tarde a la hora de iniciar el tiempo de tutoría; sería mal comienzo. Igualmente, si acabado el tiempo previsto hubiera padres e hijos pendientes de que tú los recibieras deberás atenderlos aunque sobrepases la hora establecida. Sé generoso con tus alumnos y familia. Percibirán tu dedicación y entrega.

Es fácil que se reúnan varias personas en el pasillo junto a la puerta de tu aula esperando ser recibidas por ti. Hay que facilitar las cosas: Saca sillas al pasillo para que la espera sea cómoda, Y cierra o entorna la puerta mientras atiendes al que corresponda según orden de llegada.

Situarás dos o tres sillas junto a tu mesa para que las ocupen tu alumno y la-s persona-s que lo acompañe-n.

Agradeces la presencia en el aula a esa hora y pones sobre tu mesa la ficha de seguimiento de tu alumno y sus cuadernos de trabajo (que verán sus padres).

Explicas, y pormenorizas, los logros y dificultades que vienes observando en el aprendizaje de las distintas áreas. Como tus fichas de seguimiento de cada alumno estarán con muchas observaciones y calificaciones no te resultará nada complicado trasladar estos datos y tu valoración a los padres y alumnos. También debes referir la actitud y comportamiento de tu alumno en el aula, con sus compañeros (incluidos los más retrasados en el aprendizaje o con algún tipo de carencia), en el patio, con otros profesores, con el equipamiento del colegio, etc. Y no olvides valorar su actitud ante el aprendizaje y su convencimiento de que no se va al colegio para obtener buenas calificaciones.
Valorarás positivamente ante tu alumno y sus padres las habilidades o iniciativas en las que destaque: liderazgo, deportes, artística, lenguaje, matemáticas, ecologismo, aceptación por parte de sus compañeros, simpatía, originalidad y creatividad, capacidad de intervenir para resolver conflictos entre otros compañeros, etc.

Te interesarás, con discreción y si los padres lo aceptan, por el comportamiento de tu alumno en su casa y con su familia: colaboración en las tareas domésticas, convivencia con sus hermanos y demás familia así como con sus amigos y vecinos, aceptación de las normas establecidas a la hora de comer, irse a dormir, tener su cuarto presentable (cama, ropa, calzado, juguetes,…), etc.

Procurarás, si tuvieras que indicar a los padres alguna circunstancia escolar mejorable de su hijo, hacerlo con cercanía y afecto (incluso con simpatía), con el tono de voz ya indicado muchas veces, sin insistir en la negatividad pero no faltando a la verdad. Insistirás en el ánimo colaborador de tu alumno para mejorar lo mejorable y en tu confianza en que con tu actuación y colaboración familiar superará y mejorará lo que seposible y necesario. 

Esta forma de actuar influirá para que los padres no utilicen, gratuita e irresponsablemente, ciertas expresiones poco adecuadas al referirte aspectos de la personalidad o comportamiento de sus hijos. Llegado el caso no dudes en corregir delicada y respetuosamente, y con afecto, a los progenitores. Ni a ti ni a ellos os asiste el derecho a denigrar o humillar al alumno allí presente. Faltaría más. Son niños de seis años. Y si fueran de más edad…igual.

Agradeces a los padres la colaboración prestada en la casa a su hijo en alguna sencilla tarea o deber escolar: aprender y recitar alguna poesía, usar el diccionario, reforzar sencillas equivalencias y series numéricas, etc. Como si fuera casi como un juego.

Si tuvieras constancia de que tu alumno no recibe en casa ningún tipo de ayuda en sencillos deberes escolares deberás recabar de los padres su colaboración ya que resulta imprescindible para la labor educativa con su hijo. Te comprenderán. Y lo agradecerán.

Debes recabar de los padres cualquier tipo de circunstancia que debas conocer y tener en cuenta sobre tu alumno referente a la salud, dificultad o problemática de cualquier clase, etc.

Te interesarás especialmente por conocer si tu alumno, a diario, cuando vuelve del colegio comunica a sus padres lo que ha hecho en clase, lo que ha aprendido, lo que ocurrió durante el recreo, etc. Y… si tiene más amigos, se lo ha pasado bien y tiene ganas de volver al día siguiente.   

Antes de iniciar las tutorías individuales, siempre con la presencia de tu alumno, advertirás en clase que, a veces, los padres o el profesor pueden necesitar intercambiar información sin que el alumno deba estar presente. Lo aceptarán, respetarán y asumirán como algo lógico y natural.

Llegada esta circunstancia durante la tutoría, indicarás a tu alumno que se retire al pasillo y espere que se le vuelva a llamar. Puede haber circunstancias familiares que debas conocer en privado.
Si practicas, en mayor o menor medida, las indicaciones metodológicas y pedagógicas que hemos venido relatando desde hace ya mucho tiempo, y llevas las visitas de padres de la forma que te hemos indicado, mejorándolas con tus propias aportaciones, te garantizas una elevada calidad educativa, prestigio y el respeto de las familias, alumnos…y de tus propios compañeros. Pero no te creas un “figura”: eres uno más de los maestros de la escuela pública que intentan mejorar la sociedad que nos ha tocado.

Saludos

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada