miércoles, 8 de febrero de 2012

Docentes y decentes

Otros aspectos de la expresión oral que deberás practicar a diario, alternándolos, con tus alumnos también les resultarán muy interesantes. Deberán realizarlos de pie ante sus compañeros pudiendo dramatizar algo si lo creen oportuno:

Contar, tú ya lo habrás hecho ante ellos en muchas ocasiones, alguna experiencia personal (familia, amigos, vecinos, noticias que les haya llamado la atención, deseos, sueños, programas de televisión, etc.).

Describir alguna ilustración del libro indicando colores, formas, tamaños, personajes u objetos, lugares, acciones, etc.

Simular un encuentro amistoso entre dos alumnos, del mismo o distinto sexo, que se encuentran por la calle, se saludan, entablan un diálogo y se despiden. Habrá que respetar el posible reparo y pudor que, a estas edades, puedan tener algunos niños al expresar sentimientos y manifestar expresiones infantiles de afecto.

Inventarse y narrar una historia a partir de una experiencia, ilustración, etc.

Sin duda, maestro novel de primero de primaria de un colegio público, se te ocurrirán otras prácticas de expresión oral además de las que vengan en el libro de lectura o lenguaje.

Tanto al recitar poesías como en otras actividades de expresión oral es posible que ocurran situaciones algo cómicas que generen risas irreprimibles que todos compartiremos alegremente. Bienvenidas sean.

Otra cosa es que algunos compañeros, aprovechando esa circunstancia, pretendan prolongar innecesariamente y por propio protagonismo una situación con tufillo a burla y humillación del compañero, incluso fuera del aula. Ya sabes, tendrás que advertir con tacto a tus alumnos de esa posibilidad e indicar, sin señalar a nadie, que puede haber niños que pretendan llamar la atención sin darse cuenta de que pueden estar ofendiendo a otros. Y que, desde luego, estás seguro que eso nunca ocurrirá entre vosotros (tú también te incluyes) ya que habéis apostado por pasarlo bien respetando, queriendo y ayudando a los compañeros.

Y hablando de las poesías, ya comentadas en otra ocasión: El formar pareados les entusiasma y divierte. Favorece esta actividad en la que tú también participarás. Más adelante nos podríamos sorprender con algún poeta o poetisa en ciernes.

No sería necesario el que copiaran las poesías en su cuaderno ya que las van a tener en el libro. Como ya dijimos: Copiados, pocos. Reservaremos la escritura para ejercicios más estimulantes y creativos. No hay que aburrirlos.

Las actividades de expresión oral te servirán para corregir defectos de pronunciación, vocabulario, concordancia, etc.

En las fichas de seguimiento de cada alumno reflejarás a diario tus observaciones y calificación. Incluso podrás incorporar palabras mal pronunciadas o utilizadas con significado erróneo a los dictados que se harán en otro momento para que afiancen la corrección.

Como ves, esta profesión es muy entretenida. Y queda más.

Alia res:

No nos va la exageración ni el alarmismo. Ni siquiera la inquina contra algunos compañeros, los menos. Pero tampoco podemos ser cómplices mudos de algunos comportamientos, los menos, dignos de corrección. Por el bien de todos, en primer lugar del propio maestro y sus alumnos. Y después, de la familia del maestro y alumnos, de otros compañeros que padecerán para encauzar nefastos comportamientos escolares y sociales adquiridos previamente por sus alumnos en el colegio, de otros alumnos que podrán sufrir las consecuencias de una mala educación de algunos compañeros, de todo el colegio y de toda la sociedad.

Una regeneración moral y profesional en algunos maestros, los menos, se hace imperativa. ¿Que exageramos? Veamos, poco a poco, algunas cosillas, sin señalar.

Maestros de educación física, los menos, que dedican todo el tiempo asignado, o casi, a tener a los alumnos en el patio jugando a su aire con balones, aros o cualquier otro material deportivo. Vamos, como si fuera más tiempo de recreo.

Podríamos pensar que, a lo mejor, el maestro está esos días enfermo y que es meritorio el que acuda al colegio en lugar se quedarse merecidamente en su casa para recuperar la salud. Puede que algunas veces sea eso lo que ocurra.

Pero a lo que nos estamos refiriendo es a compañeros de educación física, los menos, que, gozando de buena salud constatada, se limitan a estar un día tras otro (o casi) en el patio mientras pasa el tiempo y sus alumnos se aburren aunque a ratos estén jugando a cualquier cosa.

Esos alumnos también están aprendiendo, qué pena, que se puede incumplir impunemente la obligación de trabajar y que se les está hurtando su derecho a formarse debidamente. Lo están viendo y comprobando. ¿Tendremos derecho dentro de unos años a quejarnos de los fraudes y falta de honestidad en el mercado laboral?

Algunos de los maestros de educación física aludidos, que son los menos, cuando se acercan las fechas de las evaluaciones sí desarrollan en el patio algunas actividades programadas con el fin de reflejar las calificaciones correspondientes. Menos mal, algo es algo.

Lo que sí es estimulante y prometedor es comprobar como la inmensa mayoría de los profesores de educación física salen al patio con sus alumnos, desarrollan la programación prevista, anotan las observaciones en sus fichas de seguimiento e inculcan entusiasmo, deportividad e ilusión a sus alumnos. Si el maestro les concede unos minutos al final de la clase para juego libre, vigilado por él, miel sobre hojuelas. Todos contentos.

Procuraremos en próximos comentarios tener este apartado “Alia res” para exponer algunas conductas poco docentes y decentes. Sería conveniente que se indicaran actitudes mejorables en los colegios. Invitamos a que se expongan con ánimo constructivo, sin señalar a personas. No está el país para complicidades y falta de compromisos ante actitudes que nos están llevando a todos a un presente y futuro nada prometedor. Amén.

Saludos y hasta la próxima, si ha lugar.

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