viernes, 2 de noviembre de 2012

¡Profe espabila!



Hay ocasiones en las que, por ausencia del maestro especialista, el tutor debe seguir haciéndose cargo de sus alumnos. Hasta aquí, normal.

Supongamos que el ausente es el de educación física.

Hay algunos maestros, los menos, que deciden bajar al patio de recreo para que sus alumnos retocen por allí mientras pasa el tiempo asignado. Puede que faciliten a sus alumnos algún escaso y elemental material deportivo: una pelota, unos aros,…pero sin involucrarse en dirigir y organizar, al menos, unos sencillos juegos o ejercicios deportivos. Se trata de que vaya pasando el tiempo mientras sus alumnos se organizan a su manera.

Hay otros maestros, una minoría, que ni siquiera se molestan en facilitarles algún material deportivo: que retocen o se aburran por el patio mientras llega la hora de subir a clase. La imagen es de lo más deprimente.
No es admisible el pretexto de “Como no soy especialista nada me obliga a impartir la educación física…” Sería aceptable en el caso de ausencia del especialista de inglés.

Si el ausente fuera el de música, suponemos que todos los maestros tenemos alguna habilidad para sencillos ejercicios de ritmo, canto…o, incluso, interpretación.

El colmo sería que, durante el tiempo de la clase del especialista ausente, el maestro tutor indicase a sus alumnos que se dedicasen a colorear cualquier dibujo o algo similar.

Tú, maestro novel de un curso de primero de primaria de un colegio público, podrías prepararte algunas actividades deportivas, musicales, teatrales, etc para cuando se produzca alguna ausencia del maestro especialista. Te sentirás más contento contigo mismo y darás ejemplo a tus alumnos y a otros compañeros.
Tus alumnos, además de pasárselo “pipa y guay”, te admirarán un poco más y trasladarán este sentimiento a sus familias y amigos. No hay mayor recompensa.

Alia res:
Insistirás en el respeto y cuidado del medio ambiente. Y, también, en que al personal de limpieza debemos, todos, evitarles más trabajo del debido.

El delegado de curso, entre otras funciones, colaborará contigo para que el aula y el material escolar no resulten dañados, no haya papeles u otro tipo de basura por el suelo, no apoyen la suela del zapato sobre la pared del aula, etc. Frecuentes indicaciones e inspecciones ayudarán a que tus alumnos lo interioricen y asuman. Sin miedos ni traumas.

Antes de salir al recreo deberían depositar en la papelera del aula los envoltorios de los bocadillos o zumos; en algunos casos podrían hacerlo en las papeleras del patio.

A tus alumnos les encantará que les enseñes alguna muletilla que les indique el necesario uso de la papelera. Invéntate alguna graciosa, sonora y breve: la corearán contigo antes de salir del aula. O cuando sea necesario.

Algunos alumnos, en el patio de recreo, se acercarán a ti, que también estarás en el patio, para indicarte que han arrojado a alguna papelera los envoltorios y sobrante del bocadillo y zumo. Lo alabarás e, incluso, lo indicarás luego dentro del aula. El contagio y la emulación están garantizados.

Hasta otra ocasión, si ha lugar.

Saludos.

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